El postre, con todo, ¡estaba estupendo! Frutas cortadas finísimas y delicadamente arregladas en el plato.

Cuando salimos de la Ciudad Santander aún nevaba. Las plaquetas, el césped y los coches estaban cubiertos de nieve. Los árboles también estaban blancos, blancos. Llovia. Por la noche, fuímos de compras por las tendas de la Gran Vía. He visto muchas cosas bellas, diferentes y interesantes, pero solo compré un gorro y guantes, pues estaba muy, muy frío.
Los coches cubiertos de nieve... ¡Ui, qué frío!